• Objetivo:

Acompañar a quienes sufren consumos problemáticos a partir de la capacitación de miembros de comunidades religiosas, basándose en la espiritualidad y la religión como valor agregado y alternativa de solución posible al problema.

  • Visión:

Conformar una red junto a otras instituciones (organizaciones religiosas, estado y la sociedad civil) en lo referente a la prevención, tratamiento y acompañamiento de personas en situación de consumo problemático desde un enfoque particular.

  • Misión:

Desde el impulso y la fuerza del ecumenismo, proveer de herramientas y recursos para la prevención y el acompañamiento de personas, con consumos problemáticos, en distintas instituciones que requieran la presencia de quienes comparten su creencia religiosa.

  • Fundamentación:

La Espiritualidad (del latín spiritus) “refiere a la disposición moral, psíquica o cultural que posee quién tiende a investigar y desarrollar las características de su espíritu”. Por ello se trata de un fenómeno íntimo y trascendente vital para el desarrollo de una persona que está en búsqueda del significado de su vida; y se convierte así en un factor fundamental para una recuperación de calidad ante quien se encuentra vulnerable o enfermo.

Cada vez más la espiritualidad se convierte en un concepto que recibe mayor atención en la bibliografía científica; “su exploración ha permitido conocer que puede desempeñar un papel importante en la salud física y mental de los individuos y en el proceso de recuperación de adictos” (Gorsuch y Miller).

En una experiencia con 14000 jóvenes de Estados Unidos que participaron, se observó que el factor espiritualidad/ religiosidad está asociado significativamente al menor riesgo de abuso de sustancias. La “importancia de la religión” fue un indicador fundamental para indicar el bajo riesgo de estos abusos.

Autores como Gorsuch señalan que la religión protege a los individuos de la adicción y favorece el proceso de tratamiento. Y otros como Connors, Tonigan y Miller completan la idea diciendo que además la religión es mediadora de largos procesos de abstinencia.

Pero sumar el concepto de espiritualidad es ir más allá de solo adherir a una creencia, práctica o doctrina de una determinada religión; es darse cuenta de un fenómeno de conversión, es decir de una búsqueda de sentido de propia vida y del compromiso con ella. Es un elemento esencial en el camino motivador del  paso de una vida indeseable hacia otro más favorable.

Por último la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce el valor terapéutico de la religión en el caso del tratamiento de las enfermedades mentales y los desequilibrios psicológicos. El estudio elaborado por el doctor Taha Baasher, consejero regional egipcio de la OMS, señala la importancia de la fe religiosa en el tratamiento psiquiátrico de la neurosis, esquizofrenia, las depresiones ocasionadas por la droga y el conjunto de reacciones maníaco-depresivas.

ENCUENTROS: Se realizara en 11 encuentros consecutivos, 9 módulos teórico /prácticos, 1 módulo en Primeros Auxilios y RCP (Certificación de la Asociación Canadiense) y el último modulo será de evaluación. Se aprueba con evaluación y 80% de asistencia.

DIRIGIDO A: Miembros representantes de Instituciones religiosas inscritas en la Dirección de Religión y Culto y a la Iglesia Católica Apostólica Romana.

CERTIFICACIÓN: SE ENTREGARAN DOS CERTIFICACIONES: UNA DE OPERADOR ESPIRITUAL EN ADICCIONES Y UN CERTIFICADO DE CURSO BÁSICO DE RCP

PERFIL DEL EGRESADO:

Finalizada la capacitación,  los operadores contarán con herramientas  para el abordaje de la temática de adicciones, tanto para operar en orientación y contención de personas que padezcan esta problemática, como a los familiares que se acerquen en búsqueda de orientación, conformando una Red interinstitucional de derivación.   Además estará capacitado para realizar tareas de prevención en ámbitos sociales, educativos y religiosos.